16.8.14

La Guinea que me parió

     La Guinea que yo conocía era aquella que me describía mi madre con los ojos de una veinteañera regresada a su país natal, en una época que presentaba nuevas perspectivas tras los hechos del 3 de Agosto. Y cuando llegué a Guinea, lo hice con esos ojos, con los ojos de mi madre, ansiosa por conocer mis raíces y saber de dónde provenían muchas cosas de incluso mi propio ser, pues fue una vez aquí donde conocí a mi padre.

     Con los meses, he ido descubriendo Guinea,  no la de los años 80 sino la presente, Guinea en el siglo XXI. En el contexto de esta supuesta prosperidad, te empiezan a contar historias y tragedias, y empiezas a vivirlas en primera persona. La injusticia, la violencia  y la inestabilidad del país, te hacen llegar a la conclusión de que ya has tenido suficiente, que el mundo es grande, que el destino no está escrito y menos el nombre del lugar donde vivirás.
     Muchos de los guineanos que somos retornados,nacidos o criados en Europa, hemos venido a Guinea porque es la otra mitad de nosotros, o una parte importante. Venimos a ver qué pasa, el reencuentro con tu familia lejana y la posibilidad de dejar de ser unos ciudadanos más como ocurría en España.
    Pero para los que y las que no hemos venido a hacer negocio, ése el único aliento real, que eres guineana. Soy Fang de Micomeseng, Me ngoan Esandon.

    En Guinea se presentará un cambio, pero esas nuevas perspectivas son cuanto menos preocupantes. Apenada, volveré a salir de las entrañas de Guinea como una vez hice y buscaré lares de otro tipo de calidez, pues ya tengo mis propios ojos de treintañera.

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